El sentido del asombro.

By Publicado en - naturaleza & Sin categoría en mayo 8th, 2018

El mundo de los niños es fresco, y nuevo y precioso, lleno de asombro y emoción. Es una lástima que, para la mayoría de nosotros, esa mirada clara, que es un verdadero instinto para lo que es bello y que inspira admiración, se debilite y se pierda antes de hacernos adultos.
(…) Para mantener vivo en un niño su innato sentido del asombro, se necesita la compañía de al menos un adulto con quien poder compartirlo, redescubriendo con el la alegría, la expectación y el misterio del mundo en que vivimos.
Los padres a menudo tienen un sentimiento de incompetencia cuando se enfrentan por un lado con la impaciente y sensitiva mente de un niño, y por el otro con un mundo físico de naturaleza compleja, una vida tan diversa y nada familiar, que parece imposible reducirlo para ordenarlo y conocerlo. Bajo este estado derrotista exclaman “cómo es posible que enseñe a mi hijo sobre naturaleza si no se ni siquiera distinguir un pájaro de otro”.
Yo sinceramente creo que para el niño, y para los padres que buscan guiarle, no es ni siquiera la mitad de importante conocer como sentir. Si los hechos son la semilla que mas tarde producen el conocimiento y la sabiduría, entonces las emociones y las impresiones de los sentidos son la tierra fértil en la cual la semilla debe crecer. Los años de la infancia son el tiempo para preparar la tierra, Ua vez que han surgido las emociones, el sentido de la belleza, el entusiasmo por lo nuevo y lo desconocido, la sensación de simpatía, compasión, admiración o amor, entonces deseamos el conocimiento sobre el objeto de nuestra conmoción. Es mas importante preparar el camino del niño que quiere conocer que darle un montón de datos que no está preparado para asimilar.

Raquel Carson “El sentido del asombro”.

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